La organización social y las creencias religiosas de los antiguos araucanos

 


Resumen del libro "La organización social y las creencias religiosas de los antiguos araucanos", publicado en 1924 por Ricardo Latcham.

La organización social y religiosa de los antiguos araucanos, tal como se presentaba en la época de la conquista española, era compleja y profundamente entrelazada, hasta el punto de que su vida social era considerada una proyección de su vida religiosa.

Nuestros conocimientos iniciales sobre sus costumbres tradicionales eran escasos o nulos, ya que los primeros cronistas se enfocaron más en las guerras. Sin embargo, publicaciones recientes y el hallazgo de documentos inéditos han permitido reconstruir una idea más clara de su modo de vida.

Aquí se detalla cómo se articulaban ambos aspectos:

Organización Social

  1. Pueblos y Territorio:
    • En la región entre el río Bíobío y el golfo de Reloncaví, habitaban pueblos diversos, inapropiadamente llamados "araucanos" en conjunto.
    • Hubo sucesivas migraciones desde las pampas argentinas, introduciendo un nuevo pueblo, los moluches, que se diferenciaban en cultura y características físicas. Estos se esparcieron entre el Toltén y el Bío-Bío, extendiéndose luego al norte hasta el Itata.
    • Otros pueblos mencionados incluyen a los pehuenches (nómades de la cordillera, cazadores, posiblemente descendientes de la raza arcaica del Río Negro), los puelches (gente del este, nómades de las pampas argentinas que se asentaron alrededor de los lagos), y los huilliches (gente del sur, descendientes de la antigua raza que ocupaba el país antes de la llegada de los moluches).
    • A la llegada de los españoles, se habían producido fusiones locales, y la lengua que llamamos "araucana" era la del pueblo antiguo que habitaba todo el país, adoptada por las tribus recién llegadas.
  2. Filiación y Parentesco:
    • Los araucanos del siglo XVI se encontraban en un período de transición en su organización social.
    • Dominaba el sistema de filiación materna, donde los hijos heredaban el apellido (tótem) y las propiedades de sus madres. Las mujeres también heredaban bienes. La costumbre de nombrar el lugar por el apellido del cacique también implicaba un tótem materno.
    • Esta práctica se mantuvo por siglos después de la conquista, a pesar de que el padre ya comenzaba a ser reconocido como jefe de familia y sus hijos heredaban sus bienes materiales y dignidades.
    • Los cronistas, al observar la poligamia y la patria potestad reconocida, se confundían, ya que la descendencia se contaba por línea materna.
    • El parentesco consanguíneo se contaba exclusivamente por línea uterina, incluyendo hasta los nietos, y los hijos de los varones de una generación eran excluidos de la línea de parentesco totémico de la madre.
    • Las uniones con parientes cercanos, no siempre prohibidas por el tabú totémico, eran mal vistas, y los embarazos resultantes a menudo llevaban al aborto o infanticidio.
  3. Unidades Sociales y Liderazgo:
    • La unidad básica era la ruca (casa o rancho) y la müchulla (grupo de parientes que la habitaba), siendo este grupo totémico.
    • El cahuín (junta familiar o banquete con rogativa) era un grupo de müchullas con el mismo tótem y apellido. También se refería a la fiesta misma. Las ceremonias totémicas se realizaban en la müchulla del jefe del grupo totémico.
    • El levo o lepun era una subdivisión de la tribu, un grupo de cahuines que reconocían parentesco, con aspectos políticos y ceremoniales. Generalmente eran independientes en tiempos de paz.
    • El aillarehue era una agrupación político-religiosa, que podría corresponder a una tribu, unida por una cierta cohesión, especialmente en tiempos de guerra. Tras la llegada de los españoles, el aillarehue asumió una importancia política que antes no tenía.
    • No existía un señor o rey universal. El poder residía en caciques o loncos (jefes) de cada parcialidad, cuya autoridad se basaba en la voz de su terreno o su valer como guerrero, no en herencia. Eran más jefes nominales.
    • El toqui era un jefe de guerra elegido para la duración de una campaña, no por herencia, sino por sus dotes militares.
    • Las admapu (costumbres tradicionales) eran la regla suprema, haciendo innecesaria una legislación constante. La vida estaba reglamentada por lo que hicieron los antepasados.
  4. Matrimonio y Alianzas:
    • El casamiento se basaba en la compra de la mujer (ngillatun o ngillandomo), y eran uniones estables.
    • La exogamia se restringía a personas del mismo tótem.
    • El konchotún (o huychaltún) era una alianza ritualística entre jefes de dos grupos totémicos, que comprometía a sus descendientes a tomar mujeres del grupo aliado, perpetuando el tótem.
  5. Economía y Cooperación:
    • Aunque algunos consideraban que había comunismo, la propiedad era individual, especialmente de los productos agrícolas, mientras que la tierra pertenecía a la comunidad. El usufructo era individual.
    • Se realizaban faenas cooperativas (coyputún o mingaco) como preparación de la tierra, siembra, cosecha y construcción de casas. Estas actividades solían terminar en fiestas.

Organización Religiosa

  1. Concepciones Religiosas Fundamentales:
    • Los araucanos no tenían el concepto de un Ser Supremo universal, omnipotente y creador, ni deidades. La idea de un "Hacedor de todo" es una influencia europea reciente.
    • Sus creencias se basaban en el animismo y la magia. Creían que la naturaleza estaba llena de fuerzas que podían dominar y utilizar.
    • No tenían noción de pecado en el sentido cristiano, ni de castigo o recompensa en una vida futura.
  2. El Culto de los Antepasados (Pillán):
    • Era la verdadera religión de los araucanos.
    • El Pillán (o Pillanes) no era una deidad ni un demonio, sino el espíritu del antepasado fundador de la familia, clan o tribu. Era múltiple, ya que cada linaje tenía su propio Pillán.
    • Los Pillanes eran considerados poseedores de poderes sobrenaturales y capaces de dominar las fuerzas naturales. Los truenos, relámpagos, granizo y erupciones volcánicas eran acciones de un poder más allá del hombre, que ellos atribuían al Pillán.
    • Los antepasados eran invocados para su protección y ayuda, con ofrendas y sacrificios. Los Pillanes podían ser masculinos o femeninos, reflejando la transición de filiación materna a paterna.
    • Con el tiempo y el contacto europeo, el Pillán fue asimilando atributos cristianos y se transformó en el Ngenchén (dueño de la gente), un ser único, aunque los ancianos mantenían sus creencias antiguas.
  3. El Totemismo (Cüga):
    • Era una institución bien definida y de gran antigüedad.
    • El tótem (cüga) era el nombre distintivo del grupo y su apellido, heredado por línea materna. No se confundía con el antepasado directo, sino que era el ser (animal, vegetal, objeto o fenómeno natural) con el que el fundador del grupo había formado una alianza de consanguinidad.
    • Los tótems se manifestaban externamente a través de pinturas corporales y faciales, uso de cueros, colas o cabezas de animales totémicos, y plumas. También se materializaban en piedras pintadas y grabadas, pillantogui (hachas de Pillán), y toquis de piedra.
    • El culto del tótem estaba íntimamente ligado al culto del Pillán.
  4. Sacerdotes y Magos (Ngenpin, Machis, Calcu):
    • Los ngenpin (dueños de la palabra) eran los sacerdotes que oficiaban los ritos totémicos o religiosos, principalmente en ceremonias colectivas. Eran hombres venerables por su ancianidad y virtudes.
    • Las machis eran principalmente mujeres que ejercían funciones de curación por superstición, adivinación y hechicería. Actuaban como intermediarias con los espíritus.
    • Existían sociedades esotéricas o cofradías, a menudo coextensivas con los tótems, encargadas del bienestar colectivo a través de ritos mágicos. Sus adeptos eran iniciados.
    • Los calcu (brujos) eran magos malévolos, temidos y odiados, que obraban en contra de la humanidad. Se valían de huecuvus y huichanalhués (almas cautivas) para sus maleficios.
    • El nagual (huithrancuil) era un animal protector de ciertos individuos (generalmente brujos), adquirido por ritos mágicos, cuyas vidas estaban ligadas. Era individual e intransferible.
    • Los ivunches eran seres míticos, posiblemente transformaciones de naguales o de cadáveres momificados, asociados a los brujos.
  5. Ceremonias y Ritos:
    • Las ceremonias eran diversas y se relacionaban con el ciclo de vida (nacimiento, pubertad, iniciación), eventos comunitarios (declaración de guerra, paz), actividades económicas (siembra, cosecha, construcción de casas), y resolución de conflictos.
    • El nguillatún (rogativa) era una ceremonia para pedir lluvia o propiciar a los espíritus.
    • Incluían ofrendas, sacrificios (animales, y en guerra, humanos), invocaciones al tótem y al Pillán, bailes totémicos y lustraciones (aspersiones con sangre, licores o agua lustral).
    • Las reuniones religiosas se hacían de día, las de brujos, de noche.
  6. Creencias sobre el Más Allá:
    • Las almas (pülli o am) eran indestructibles y continuaban una vida similar a la terrenal, pero invisible.
    • El destino de las almas variaba según la localidad: para las tribus costeras, la isla Mocha; para los cordilleranos, el otro lado de los Andes o los volcanes; más modernamente, el cielo. Cada grupo tenía su propio destino, diferenciado de los europeos.
    • Las ceremonias funerarias eran muy importantes. Implicaban la exposición del cadáver, la extracción de intestinos, un proceso de "embetunado" con humo de canelo, y enterramientos en canoas o cajones, a veces en túmulos o cistas.

Influencia de la Conquista Española

  • La constante guerra y la invasión española alteraron drásticamente la organización social. Los araucanos tuvieron que abandonar muchas costumbres totémicas y centralizar su organización en una jerarquía militar para hacer frente a un enemigo común.
  • La introducción de animales domésticos europeos fortaleció la posición económica del padre y aceleró la transición a la filiación paterna, que se consolidó en el siglo XIX.
  • Las ideas cristianas se inculcaron a través de los misioneros, pero con dificultades debido a la falta de vocabulario abstracto en la lengua araucana y la resistencia de las creencias ancestrales. Se produjeron sincretismos, donde los araucanos asimilaban términos cristianos con sus propias ideas preexistentes, a menudo de manera materialista o superficial.
  • En la actualidad, muchas de las antiguas costumbres y su significado original se han olvidado, aunque persisten como supervivencias en el folklore y la nomenclatura.

 

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