4 Ideas que cambiarán tu forma de ver el mundo indígena

 



 

En los últimos años, hemos sido testigos de cómo imágenes que parecían inamovibles se han venido abajo. Estatuas de figuras coloniales como Cristóbal Colón en Baltimore o el rey Leopoldo II en Bélgica han sido derribadas. Equipos deportivos como los Washington Redskins han cambiado sus nombres tras años de protestas. Estos eventos, aunque separados por miles de kilómetros, nos plantean la misma pregunta: ¿por qué estas imágenes y nombres tienen tanto poder y generan reacciones tan intensas?

La respuesta es que las imágenes no son neutrales; son representaciones de poder que refuerzan un orden social. Cuestionarlas es cuestionar ese orden. Pero más allá de la protesta, existe un trabajo profundo de creación. En espacios como la "minga" —un encuentro de intelectuales, escritores y artistas indígenas— no solo se desafían estas representaciones, sino que se proponen activamente otras formas de ver el mundo, la identidad y el territorio.

Este artículo comparte cuatro de las ideas más impactantes y reveladoras que surgen de estos diálogos, ideas que nos invitan a repensar los mapas que creíamos conocer.


1. El Continente Tiene Otro Nombre: Abya Yala

Para un número creciente de pueblos originarios, el nombre de este continente no es "América", un término que evoca una herencia de imposición colonial. En su lugar, utilizan el término del pueblo Guna "Abya Yala", que significa ‘tierra en plena madurez’. Este gesto cobró una fuerza particular en el contexto de la "minga", un encuentro que reunió a creadores de México, Guatemala, Brasil y Colombia, subrayando la arbitrariedad de las fronteras nacionales y encarnando la idea de un continente unido por historias compartidas.

Llamar a esta tierra Abya Yala no es un simple acto de renombrar; es un acto político y cultural de soberanía. Es una forma de reconocer los pueblos, culturas e idiomas que la Colonia intentó borrar. Como explica el investigador maya k’iche’ Emil Keme:

Se trata más bien de reconfigurar el mapa de nuestro hemisferio de acuerdo con los nombres y parámetros empleados por nuestros ancestros y sus descendientes.

Este acto de soberanía intelectual se manifiesta con una potencia particular en la práctica. La poeta maya kaqchikel Negma Coy, al traducir un poema, se encontró con la palabra "Américas". Su decisión no fue buscar un equivalente, sino traducirla directamente como "Abya Yala". Como señala el texto fuente, este gesto es una "joya" dejada para el lector de kaqchikel, una forma de promover un proyecto político de renovación "en el interior de la comunidad". El poder de este acto reside en su capacidad para provincializar la cultura dominante desde un marco lingüístico propio.


2. La Paradoja de la Identidad: Cómo un Error Colonial se Convirtió en Símbolo de Unión

La propia noción de "lo indígena" o "lo indio" es una construcción que no existía antes de la llegada de los europeos. Fue, en esencia, "fruto de una equivocación y una imposición colonial": una categoría creada desde una perspectiva eurocéntrica para agrupar a cientos de pueblos diversos, negando sus propias formas de identificarse.

Sin embargo, aquí surge una paradoja fascinante. A pesar de su origen impuesto, muchas comunidades originarias han adoptado estratégicamente estas nominaciones. Organizaciones como el Movimiento de Indios Americanos (AIM) en Estados Unidos o los zapatistas en México se han unido bajo estos términos. Al hacerlo, le dan "nuevos contenidos" a estas imágenes. Transforman un término que nació para la alienación en una herramienta política para crear solidaridad y luchar por sus derechos frente a los Estados nacionales que históricamente los han marginado. Es un acto de reapropiación que convierte un símbolo de opresión en una bandera de resistencia.


3. Escribir sin Letras: La Literatura que se Teje y se Talla

Muchos creadores indígenas cuestionan la idea de que la letra y el alfabeto sean la única forma válida de escritura. Históricamente, la escritura alfabética ha sido un "arma utilizada por parte de los que tienen el poder", una herramienta para imponer contratos, leyes y relatos que beneficiaban al colonizador.

Frente a esto, revelan la existencia de complejos sistemas de escritura autóctonos que van mucho más allá del papel. La literatura indígena se manifiesta en los tejidos, en los cuerpos, en las canastas, en los cinturones de wampum, en las máscaras talladas y en las piedras. El concepto maya de ts’íib, por ejemplo, se traduce comúnmente como 'escritura', pero en realidad describe un "campo de escritura" mucho más amplio que integra los diseños en vasijas y textiles como formas legítimas de inscripción.

Cuando los autores en la minga visten los tejidos y otros "textos" de sus pueblos, no solo portan una prenda: entran en un "diálogo tanto intertextual como intercultural". Este acto sutil pero poderoso descentra al observador no-indígena: ya no es el público por defecto, sino que es posicionado como un aprendiz, alguien que debe esforzarse por "aprender a leer los signos" de otras formas de literacidad. El poder del intercambio se reequilibra. Ejemplos concretos son el libro Kikotem de Negma Coy, publicado en forma de códice, o la obra de Hugo Jamioy, que incorpora la iconografía del chumbe (un tejido tradicional) en su poesía.


4. El Idioma del Colonizador como Puente: La Indigenización del Español

El español es un legado colonial innegable, y en la minga cumplió una función práctica como "lengua franca" para la comunicación entre participantes de pueblos con idiomas tan distintos como el tsotsil, el mapuche y el camëntsá. Pero su rol fue mucho más allá. En lugar de ser solo un símbolo de enajenación, el español se "indigeniza", subvirtiendo su propósito original para convertirse en lo que el texto fuente denomina "una herramienta legítima de continuación cultural". En estos encuentros, el idioma se transformó en "materia prima para construir puentes y amistades".

Además, al crear publicaciones bilingües, los autores "fuerzan" al español a que represente ideas, pensamientos y perspectivas que no le son propios. Lo ponen al servicio de sus propias visiones del mundo. Este proceso de transformación resuena con una pregunta fundamental que planteó la escritora del pueblo Laguna Leslie Marmon Silko respecto al inglés, y que aplica perfectamente al español: "Al usarlo como una lengua literaria, ¿qué cambios harían los escritores pueblo al inglés?".


Conclusión: Un Mapa de Nuevas Posibilidades

Estas cuatro ideas no son puntos aislados; son hilos interconectados de un mismo tejido: un proyecto activo de soberanía intelectual y cultural. Renombrar el continente como Abya Yala es trazar un nuevo mapa geopolítico. Reapropiarse del término "indígena" es redibujar las fronteras de la identidad colectiva. Reconocer la escritura en los textiles es expandir la definición misma de literatura. E indigenizar el español es tomar la herramienta del colonizador para construir puentes propios.

Juntas, estas prácticas demuestran que los mapas no solo se dibujan en papel, sino que se escriben en el lenguaje, se tejen en la tela y se encarnan en la identidad. La minga nos deja ver que se están creando nuevos mapas cada día. Al observar cómo estos creadores reconfiguran su mundo, la pregunta se vuelve ineludible: ¿qué nombres, símbolos o historias de nuestro propio entorno merecen que los miremos de nuevo, no como verdades fijas, sino como territorios abiertos a la reinvención?


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