¿Cómo terminaron los restos de los pueblos de Tierra del Fuego en el Museo de Viena?



Durante décadas, en las vitrinas iluminadas del Museo de Historia Natural de Viena (NHMW), miles de visitantes contemplaron cráneos, bustos esculpidos y muestras de cabello traídos desde el fin del mundo. Para el público europeo del siglo XX, eran "los fueguinos", representantes de una cultura primitiva supuestamente extinta. Sin embargo, detrás de esas exhibiciones científicas se escondía un entramado sombrío de exhumaciones clandestinas, masacres olvidadas y teorías raciales que hoy están saliendo finalmente a la luz.

Una rigurosa investigación impulsada por el proyecto KolText del Ministerio de Cultura austriaco, liderada por la investigadora Constanze Schattke junto a especialistas del Departamento de Antropología de Viena, ha diseccionado la procedencia de la famosa Colección de Patagonia y Tierra del Fuego (PTdF). La historia reveló que el origen de estos restos humanos es mucho más turbio de lo que las etiquetas oficiales admitieron durante casi cien años.

Radiografía de la Colección PTdF en Viena

  • 25 individuos osteológicos: Pertenecientes a los pueblos Selk'nam, Kawésqar, Yaghan y Tehuelche.

  • Materiales sensibles: Muestras de cabello humano y bustos moldeados directamente sobre cráneos reales.

  • Período de adquisición: Ingresaron al museo entre 1930 y 1961.

  • Exposiciones públicas: Estuvieron exhibidos bajo conceptos de "clasificación racial" hasta 1996.

Karokynká: El trágico contexto de la colonización en el Fin del Mundo

Para entender cómo los restos óseos de los habitantes originarios de la Isla Grande de Tierra del Fuego —llamada ancestralmente Karokynká— terminaron en el corazón de Europa, es necesario retroceder a finales del siglo XIX. Aunque la región pertenecía legalmente a Chile y Argentina tras sus respectivas independencias, en la práctica se convirtió en una frontera sin ley.

El auge de la ganadería ovina y la fiebre del oro atrajeron a colonos europeos que reclamaron las tierras de caza de los pueblos nómadas. Lo que siguió fue una campaña sistemática de exterminio:

  • Cazarrecompensas implacables: Figuras violentas como Julio Popper organizaron cacerías humanas donde se pagaba por orejas, manos o cabezas de indígenas Selk'nam.

  • Enfermedades devastadoras: La introducción de la sífilis y la tuberculosis diezmó a comunidades enteras en cuestión de años.

  • Campos de deportación: Las misiones religiosas, como la de Isla Dawson, sirvieron como centros donde cientos de indígenas fueron confinados, falleciendo masivamente debido al cambio radical de vida y los contagios.

En este escenario devastador, algunos nativos no solo fueron asesinados por la tierra, sino por su propia fisonomía: relatos de la época documentan ejecuciones perpetradas con el único fin de obtener esqueletos de gran estatura para venderlos a coleccionistas occidentales.

Los recolectores: Entre la observación científica y el saqueo

La colección vienesa llegó a las estanterías del museo a través de dos personajes clave que explotaron las estructuras de poder colonial en la región:

1. Martin Gusinde y la fascinación etnológica

Sacerdote y etnógrafo austriaco, Gusinde realizó cuatro expediciones a Tierra del Fuego entre 1918 y 1924. Aunque se le reconoce un enfoque de "observador participante" inusual para la época que le permitió ganarse cierta confianza de las comunidades, Gusinde desenterró y extrajo personalmente 17 de los individuos que hoy están en Viena. En sus diarios utilizaba eufemismos como "encontrado", "extraído" o "levantado de la tierra" para describir la profanación de tumbas ancestrales. En 1930, vendió este lote al Museo de Historia Natural por la suma de 3.800 chelines austriacos.

2. Robert Lehmann-Nitsche y los campos de batalla

Médico y antropólogo alemán radicado en Argentina, Lehmann-Nitsche aportó otros 8 individuos a la colección en 1935. Entre ellos destacan cuatro cráneos exhumados el 26 de marzo de 1902 de un antiguo campo de batalla en el noreste de la Isla Grande, escenario de sangrientos enfrentamientos armados entre colonos y Selk'nam. Otro de los cuerpos, registrado con ajuar funerario cerca de Comodoro Rivadavia, le fue obsequiado por un ingeniero ferroviario alemán.

De la antropología física al sesgo del siglo XX: El uso de la colección

Una vez en Austria, la colección no permaneció guardada en depósitos; fue utilizada activamente para moldear la percepción pública e intelectual sobre las poblaciones originarias de Sudamérica.

Año / PeríodoExposición / EventoEnfoque y Concepto Transmitido
1931Die Feuerländer – Rasse und Kultur eines UrvolkesExposición especial que utilizaba fotografías y restos para mostrar el "carácter" y estilo de vida de un "pueblo primitivo".
1948 – 1949Die Menschheit – eine FamilieIntento posguerra de distanciar la antropología del nazismo. Aunque rechazaba el "odio racial", mantenía la validez científica de clasificar al ser humano en razas.
1978 – 1996Exposición Permanente (Sala 17)Clasificación explícita de "razas y subrazas humanas" basada en rasgos craneales y estatura. Se exhibieron cráneos reales hasta su cierre.

No fue sino hasta 1996, tras una intensa controversia internacional desatada por científicos y artículos en revistas como Nature, que la sala antropométrica del museo fue clausurada definitivamente debido a sus evidentes contenidos racistas y desactualizados.

¿Ciencia vs. Ética? El debate contemporáneo

Hoy en día, la Colección de Patagonia y Tierra del Fuego sigue siendo una de las más solicitadas por la comunidad científica internacional. Sin embargo, el paradigma ha cambiado drásticamente:

  • Años 30–50: Los estudios buscaban identificar marcadores "típicos de raza" para categorizar a la población.

  • Siglo XXI: Los restos se utilizan mediante tomografías de alta resolución y morfometría geométrica como grupos de control (outgroups) para entender la historia del poblamiento americano y las adaptaciones biológicas al frío extremo.

A pesar de estos avances tecnológicos, surge una crítica ineludible: prácticamente ninguna publicación científica reciente abordó las condiciones éticas o el violento contexto colonial en el que estos restos fueron arrebatados de sus tumbas.

"Es necesario confrontar la historia de nuestras colecciones no solo desde la biología evolutiva, sino desde el respeto a la dignidad humana y los derechos de los pueblos originarios."

— Reflexión del equipo de investigación de procedencia del NHMW.

Hacia una reparación histórica: El diálogo con el pueblo Selk'nam

Frente a este legado, el proyecto KolText marcó un hito al establecer un canal de comunicación directo y transparente con representantes de las comunidades indígenas actuales, como la Corporación Selk'nam Chile y la Fundación Hach Saye.

Este trabajo colaborativo no busca únicamente revisar etiquetas en un inventario antiguo, sino devolver la identidad y el respeto a los antepasados. A través de análisis bioarqueológicos éticos y reevaluaciones de edad y sexo, se está logrando re-individualizar a cada sujeto, dejando de verlos como meros "especímenes de laboratorio" para reconocerlos como seres humanos con una historia interrumpida por la violencia colonial.

El caso del Museo de Viena demuestra que la descolonización de la ciencia no consiste en borrar el pasado, sino en examinarlo con honestidad, cooperar en igualdad con los descendientes y garantizar que la búsqueda del conocimiento nunca más vuelva a estar por encima de la dignidad humana.

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