De 10 bajeles a potencia mundial: El asombroso (y costoso) renacimiento de la Armada Española en el siglo XVIII
En 1694, la situación era, por decir lo menos, paupérrima. España era un gigante con pies de barro que apenas alineaba diez bajeles, de los cuales solo cuatro eran navíos de línea. El estado de la flota era tan lamentable que los marinos no temían tanto al enemigo como al «fuego amigo» de sus propios cañones, propensos a explotar por su deficiente fundición. Sin embargo, tras un siglo de lo que hoy llamaríamos una «reingeniería radical de procesos» y una inversión masiva en I+D, el panorama en 1796 era sobrecogedor: la Armada se erigía como la segunda potencia mundial, solo por detrás de la Gran Bretaña. Con 76 navíos de línea y 51 fragatas que sumaban más de 8.000 bocas de fuego, España había ejecutado el mayor scale-up militar de su historia. El «Factor Habana»: Una ventaja competitiva accidental Uno de los pilares de este renacimiento no se hallaba en la Península, sino en el Caribe. El astillero de La Habana no solo fue un centro de producción que entregó más del 25% de la flota t...