El ayuno intermitente desencadena cambios sorprendentes en el cerebro y la ciencia baraja una curiosa teoría
El ayuno intermitente es un enfoque nutricional que alterna periodos sin comer y periodos de ingesta. De hecho, esta es la clave de su éxito entre quienes desean llevar una vida más saludable y perder peso: no pone se centra en qué alimentos consumir, sino en cuándo hacerlo para optimizar el metabolismo. Lo que no sabíamos es que este tipo de restricción energética, sin importar en qué formato se lleve a cabo (16/8, 14/10 o 5/2, por ejemplo), provoca cambios sorprendentes en el cerebro. Al menos, así lo asegura una investigación coordinada por el Health Management Institute del Hospital General de la PLA en Pekín, la cual se encuentra publicada en la revista Frontiers in Cellular and Infection Microbiology.
El estudio revela que este tipo de alimentación altera de forma simultánea el comportamiento del apetito y las áreas neuronales de la adicción. Para llegar a esa conclusión, los científicos analizaron de manera exhaustiva a 25 adultos con obesidad en China para monitorizar sus cambios fisiológicos mediante resonancia magnética funcional e investigaciones metagenómicas en muestras de heces. Los datos finales demostraron mejoras evidentes en la presión arterial y los niveles de glucosa plasmática en ayunas, reduciendo el colesterol total y las enzimas hepáticas clave.
Este proceso clínico se estructuró en una primera fase de ayuno muy controlado de 32 días con menús diseñados por nutricionistas profesionales. Posteriormente se aplicó otra etapa de 30 días con pautas menos rígidas donde las mujeres consumieron 500 calorías diarias y los hombres un total de 600 calorías diarias. Al concluir el tratamiento, los participantes registraron una pérdida de peso media de 7,6 kg, equivalente a un 7,8% del peso corporal inicial.
Conexión cerebral
El estudio asocia la pérdida de peso con una disminución de la actividad en las regiones del cerebro implicadas en la conducta adictiva y el hambre. El microbioma intestinal varió de forma paralela incrementando de manera notable la presencia de bacterias saludables como Faecalibacterium prausnitzii o Parabacteroides distasonis, mientras que la cantidad de Escherichia coli sufrió un descenso muy marcado.
La variación de ciertas colonias bacterianas se vincula de forma directa con la ejecución de la fuerza de voluntad durante el tratamiento dietético. Las declaraciones de los investigadores confirman la enorme complejidad de este sistema bidireccional y la necesidad de continuar evaluando los mecanismos exactos de comunicación interna. "Aquí demostramos que el ayuno intermitente modifica el eje cerebro-intestino-microbioma humano. Los cambios observados en el microbioma intestinal y en la actividad de las regiones cerebrales relacionadas con la adicción durante y después de la pérdida de peso son altamente dinámicos y están acoplados a lo largo del tiempo.", dijo Zeng.
Las redes neuronales y el sistema digestivo intercambian mensajes químicos a través de la circulación sanguínea y de diversos impulsos nerviosos estables. De este modo, la mente coordina las pautas de alimentación y los nutrientes seleccionados modifican de forma directa la biodiversidad de los microorganismos del intestino. "Se cree que el microbioma intestinal se comunica con el cerebro de una manera compleja y bidireccional. El microbioma produce neurotransmisores y neurotoxinas que acceden al cerebro a través de los nervios y la circulación sanguínea. A cambio, el cerebro controla la conducta alimentaria, mientras que los nutrientes de nuestra dieta cambian la composición del microbioma intestinal.", dijo Wang.
Mecanismos biológicos
Ensayos clínicos independientes publicados con posterioridad confirman que el ayuno intermitente genera transformaciones profundas en la diversidad de la microbiota humana. Una investigación comparativa determinó que combinar la restricción calórica junto con una ingesta pautada de proteínas ofrece pérdidas de grasa mucho más eficientes que los métodos tradicionales. Las variables individuales como el horario de las comidas o el volumen de fibra alteran el resultado final del tratamiento contra la obesidad.
La comunidad médica internacional afronta ahora el reto de descifrar las funciones específicas de cada grupo bacteriano en el organismo. Futuros proyectos científicos de mayor duración determinarán con exactitud qué perfiles biológicos predicen el éxito en el control del sobrepeso a largo plazo. "La siguiente pregunta que debemos responder es cuál es el mecanismo preciso mediante el cual el microbioma intestinal y el cerebro se comunican en personas obesas, incluso durante la pérdida de peso. ¿Qué regiones específicas del microbioma intestinal y del cerebro son cruciales para una pérdida de peso exitosa y para mantener un peso saludable?", concluyó Wang.
Fuente: Zhou J, Wu X, Xiang T, Liu F, Gao H, Tong L, Yan B, Li Z, Zhang C, Wang L, Ou L, Li Z, Wang W, Yang T, Li F, Ma H, Zhao X, Mi N, Yu Z, Lan C, Wang Q, Li H, Wang L, Wang X, Li Y and Zeng Q (2023) Dynamical alterations of brain function and gut microbiome in weight loss. Front. Cell. Infect. Microbiol. 13:1269548. doi: 10.3389/fcimb.2023.1269548

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